Las asesorías contables y laborales han sido tradicionalmente un sector poco dado al cambio, con un modelo de ingresos estables y una cartera de clientes fiel. Tal vez esto haga cierto aquel refrán de que “es más fácil separarte de tu pareja que de tu contable”, además de que, cuando algo funciona, para qué cambiarlo.

Esta coyuntura de falta de amenazas externas ha llevado a un conformismo que ha hecho que las asesorías hayan cambiado muy poco su forma de trabajar. En efecto, los mayores revulsivos en el sector fueron la salida de Contaplus, allá por el año 1985, y la obligatoriedad de operar telemáticamente para ciertas gestiones con la Administración Pública. Por lo demás, la estanqueidad ha sido la tónica general.

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El problema es que, si bien las asesorías vivían en una especie de limbo en cuanto a operativa y evolución tecnológica, el volumen de datos generados por sus clientes ha crecido exponencialmente en los últimos años. Debido a que las asesorías operan bajo una forma de trabajo manual, esto ha hecho que las tareas administrativas hayan llegado a desbordar los recursos de las asesorías – que, recordemos, fundamentalmente son personas que se apoyan en programas informáticos muy básicos, como el mencionado Contaplus. La consecuencia principal de esta situación es el aumento de horas que se deben dedicar a cada cliente, con los consiguientes derivados: incremento del coste que el cliente debe asumir o disminución del margen de beneficio de la asesoría; además de, como pasa muy frecuentemente, retrasos en los plazos de servicio.

A lo expuesto en el párrafo anterior, se añade otra variable: la brutal crisis económica que llevamos viviendo desde 2008. No es exagerado decir que, a día de hoy, muchas asesorías se encuentran con que una parte de sus clientes ha cerrado, otra no les puede pagar, y los que le quedan tratan de sobrevivir intentando recortar costes de donde pueden. Eso último, por supuesto, incluye los costes de su servicio de asesoría.

Y como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia, lo que para unos es crisis, para otros es oportunidad. Oreka IT no es la única consultoría que se supo anticipar a estas coyunturas optando por un modelo de asesoría contable y laboral más en consonancia con los nuevos tiempos, aunque sí que sea una de las pocas de ese estilo que dan servicio en nuestro área de mercado (Euskadi, Navarra, La Rioja).

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Pero, ¿en qué se diferencia Oreka IT del modelo de asesoría tradicional? Básicamente, Oreka IT ha apostado por soportar su servicio de asesoría en, posiblemente, las mejores tecnologías de gestión empresarial del mercado: SAP ERP y SAP Business Intelligence. Esto le permite automatizar gran parte de los procesos de prestación de servicio contable o laboral, con la reducción de costes y tiempos que ello supone. Además, contamos con un modelo de gestión online que permite al cliente consultar el estado de sus cuentas o sus indicadores de negocio o tramitar gestiones con solo pulsar un par de clicks.

La idea es adaptarse a la era de la Industria 4.0, con un servicio ágil de gran valor añadido, al aportar al cliente más alcance de servicio por un precio inferior al de la consultoría tradicional. Como en cualquier época de cambio, no queda otra más que adaptarse o morir.