Siguiendo la línea de nuestro anterior artículo sobre la nueva generación Millennials, vamos a abordar cómo los valores y expectativas de la generación Millennial en relación a su puesto de trabajo poco tienen que ver con las de las generaciones anteriores. Esto está provocando un replanteamiento respecto a los modelos de organización del mundo corporativo.

Cómo los Millenials están cambiando el puesto de trabajo

Cómo los Millennials están cambiando el puesto de trabajo

La generación Millennial es el segmento de población que más está creciendo en el mundo laboral y también pensamos que es la menos entendida. Sus expectativas respecto al trabajo tienen poco que ver con lo que esperaban las generaciones anteriores, esto es, la Generación X y la Generación del Baby Boom. Allí donde los últimos buscaban seguridad y una estructura corporativa jerarquizada y sólida, los Millennials buscan ante todo flexibilidad, reconocimiento y motivación.

Lindsey Pollack es una experta en materia de coaching y optimización de procesos de negocio. Nos cuenta a continuación por qué el reconocimiento y la flexibilidad en el puesto de trabajo son tan valorados por los Millennials:

“Tal vez la razón principal sea que los Millennials se han criado con elementos como Internet y dispositivos móviles que permiten la posibilidad de trabajar desde cualquier parte y que les proveen con gratificación instantánea. Es decir, cuando desde niño no has tenido más que apretar un botón para acceder a la información que buscas, esperas lo mismo en el trabajo. Además, los Millennials se han acostumbrado a tener respuesta inmediata en redes sociales como Facebook, por lo que cuando se incorporan al mundo laboral desean la misma inmediatez de sus superiores en cuanto a reconocimiento y feedback. Respecto a la flexibilidad, los Millenials saben que con las nuevas tecnologías TIC existe la posibilidad de trabajar desde cualquier punto, por lo que la idea de estar en una oficina de 9 a 5 no les hace mucho sentido. Esto no quiere decir que la dirección del mundo corporativo tenga que ceder y que los Millenials no deban aprender a desenvolverse sin feedback constante ni que no se les haga  valorar estar en una oficina codo con codo con sus compañeros. Simplemente apunto de dónde pueden venir sus preferencias respecto a la forma de trabajar.”

“Millennials at work: Reshaping the workplace”, es un informe estadístico realizado por la consultoría Price Water House Cooper. Sus resultados concluyeron que los Millenials tienden a sentirse incómodos con estructuras corporativas rígidas y  sienten repulsión por el secretismo y la mala transmisión de la información. “En otras palabras, los Millennials quieren un estilo de gestión y una cultura corporativa que poco o nada tiene que ver con los métodos y modelos que hemos tenido hasta ahora.”

La Oficina de Estadística de EE.UU. (el equivalente a nuestro CIS) proyecta que para 2020, los Millennials sumarán el 40% de la fuerza trabajo total. Las estadísticas no dejan lugar a dudas, los Millenials amenazan con revolucionar el puesto de trabajo y el mejor momento para empezar a implementar cambios organizativos es ahora.

Valores de la Generación Millennial

1. Más feedback

Una revisión del desempeño del empleado al año no es suficiente. Habría que plantear un modelo en el que la evaluación del empleado y la comunicación con éste fuera más constante. Esto no quiere decir que tengamos que realizar reuniones formales cada semana. Tal vez habría que apostar por un modelo más comunicativo en general, donde el acceso a los responsables sea más fácil, donde se apueste por la crítica constructiva entre compañeros del mismo proyecto o departamento. Además, la implementación de herramientas TIC como Business Intelligence o SAP HCM es crítica para tener siempre a mano un estatus actualizado del desempeño del trabajador.

No debemos guiarnos por el prejuicio de que los Millennials son quejicas o que estén buscando ser el centro de atención. Quieren hacer bien su trabajo y son conscientes de que una reunión de valoración del desempeño al año no es suficiente para poder cambiar el rumbo en caso de que las cosas se estén haciendo mal.

2. Integración completa de las tecnologías TIC en el trabajo

Aunque todas las generaciones anteriores han sido conscientes de que la tecnología va de la mano del día a día en el trabajo, los Millennials son los primeros que han nacido y se han criado con Internet, teléfonos móviles, etc. Por tanto, tienen muy interiorizados el concepto de ubicuidad así como las posibilidades y uso que brindan las nuevas tecnologías.

En este sentido, pensamos que recuperar el modelo del mentor puede ser una buena apuesta. Un empleado senior podría transmitir al Millennial la cultura de la empresa, los procesos de negocio y éste último podría enseñar al primero el abanico de posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de información y telecomunicación. La idea es intercambiar experiencia y sabiduría por tecnología.

3.  Aceptar que la lealtad a la empresa o responsable es más volátil

Este punto puede parecer inaceptable para muchos, pero pensamos que esto  viene de que el cambio ha sido una constante en la vida de los Millennials. Hay que tener en cuenta que la generación Millennial es la que más inestabilidad familiar, personal y laboral ha tenido, motivado en gran parte por los cambios sociológicos que el paradigma liberal tan centrado en el individualismo ha generado en la sociedad occidental y por el empeoramiento de las condiciones laborales. Por citar algún ejemplo, muchos Millennial han pasado por el divorcio de sus padres o han perdido amigos porque estos se han tenido que desplazar a otro lugar para buscarse la vida.

En definitiva, los Millennial tienen muy presente que nada es para siempre y llevan esa mentalidad al lugar de trabajo, por lo que tienden a no volcarse personalmente en lealtades de ningún tipo al pensar que es un esfuerzo inútil que no les va a provocar más que desgaste emocional a la larga.

¿Estamos entonces ante una batalla perdida en cuanto a fidelización o lealtad de esta nueva generación? Ni mucho menos. Creemos que, por sentido común, una persona va a tender a aguantar más tiempo en una empresa donde su labor sea apreciada, se sienta seguro y vea posibilidades de progresar. El paso del tiempo en una organización que apueste por este modelo generará de forma natural lealtad tanto a la empresa como a sus integrantes.

Aunque jamás hay que pecar de excesivo paternalismo, pensamos que la noción de que un empleado es tan sólo un apunte contable y un recurso al que exprimir en base a indicadores de productividad inalcanzables en la práctica no es el camino.