En 2001 la revista Wired Magazine publicó un artículo que indicaba que Silicon Valley y otros nichos de empresas de alta tecnología tenían una alta incidencia de trabajadores diagnosticados de síndrome de Asperger o con potencialidad de desarrollarlo.

Las personas que trabajan en estas empresas en su mayoría lo hacen en entornos empíricos, con sistemas basados en reglas fijas y altamente predecibles. Nos estamos refiriendo a programadores, ingenieros, matemáticos, y todos aquellos que en la cultura popular se han venido llamando “geeks”. En palabras del articulista de Wired, las personas que por vocación desempeñan este tipo de trabajos tienen una mayor predisposición genética a desarrollar el síndrome de Asperger que otros profesionales.

Síndrome de Asperger

Según la máxima institución de temas relacionados con salud mental de EEUU, los individuos con síndrome de Asperger se caracterizan por tener un intenso interés por un asunto en concreto. Frecuentemente son capaces de recordar gran cantidad de detalles acerca de su área de interés. Tienden a ser rígidos con sus rutinas de trabajos y muestran gran resistencia a interrupciones no deseadas y cambios en dichas rutinas. Si damos por bueno el argumento de Wired, no es difícil deducir que tales atributos podrían ser idóneos para un programador de alto rendimiento, que tenga capacidad y autonomía para desarrollar algoritmos originales para resolver problemas complejos.

Personalmente, nos resultan muy reveladoras las declaraciones al respecto de Peter Thiel, fundador de PayPal, inversor en Facebook y autor de bestsellers de éxito. Thiel todavía va más allá y afirma que lo que realmente hace daño a empresas que basan su negocio en la originalidad y la innovación es contratar a perfiles gregarios y extrovertidos, que tengan tendencia a socializar. Dice que la socialización en el ámbito de la empresa tecnológica resulta en la homogeneización de conductas y pensamientos – lo que él llama el “fenómeno Lemming”-, lo que supone un impedimento para la aparición de ideas originales e innovadoras.

Desde esa lógica, Thiel afirma que una condición psicológica que se percibe como un desorden, el síndrome de Asperger, puede resultar en una ventaja competitiva en empresas TIC y/o relacionadas con el ámbito tecnológico. Reproducimos a continuación sus declaraciones:

“Creo que la sociedad es algo  muy real y muy poderoso y, a la vez, bastante problemático. En Silicon Valley muchos de las emprendedores más exitosos son aquellos que parecen sufrir alguna forma leve de Síndrome de Asperger, es decir, que carecen del gen de la imitación y la socialización.”

Hemos de reconocer que tales declaraciones son muy susceptibles de generar polémica. En cierto sentido recuerdan a la distopía del Mundo Feliz de Aldous Huxley, con sus referencias inquietantes al condicionamiento genético para determinadas profesiones y castas sociales.

Esperamos vuestros comentarios y opiniones al respecto.