Lección dormida, lección aprendida

Esto me decía mi madre cuando estudiaba, y eso le digo yo a mi hijo cuando estudia. Y me pareció curioso que Barack Obama hiciera lo mismo cuanto tuvo que tomar la decisión de atacar la casa donde se encontraba Osama Bin Laden, “sleep on it”, dormir y a la mañana siguiente decidir. Por desgracia es un camino que pocas veces podemos tomar cuando nos enfrentamos a decisiones bajo alta presión en nuestras organizaciones.

De hecho, a Obama lo trataron de débil por esperar esas 16 horas a tomar la decisión, aunque ya sabemos que en USA, o eres republicano o eres demócrata, y hagas lo que hagas los otros te van a criticar. Por suerte nosotros no tenemos que tomar decisiones a diario del tipo “vamos a acabar con el mayor terrorista del mundo en un país extranjero”, y está claro que hay cosas que se han de decidir al momento porque afectan al día a día de la empresa, y que podemos resolver de manera eficiente basándonos en nuestra experiencia. Pero hay otras, las más complejas, estratégicas, o que pueden tener un gran impacto en el negocio a las que hay que darles alguna vuelta.

Esta forma de actuar la respalda la ciencia del comportamiento. Maarten Bos, un psicólogo colaborador habitual de la HBR realizó una serie de experimentos para dar a conocer los mecanismos que respaldan esta forma de actuar, especialmente para decisiones complejas.

Bos y sus colaboradores se dieron cuenta que durante los periodos en los que la mente está distraída o no enfocada en un tema en particular, por ejemplo cuando dormimos, hay un proceso que se desencadena en nuestra parte inconsciente que evalúa pros y contras de las decisiones que vamos a tomar. Lo demostraron tomando un grupo de personas a los que les presentaron información sobre automóviles. Algunos coches tenían muchos atributos positivos pero irrelevantes, en cambio otros tenían menos atributos positivos pero mucho mas relevantes para la toma de decisiones sobre que automóvil comprar. A las personas que les hicieron escoger al momento el coche de sus sueños, escogieron los coches con muchos atributos pero poco importantes. En cambio, a los que se les dio una tarea que les distrajese y después se les pidió su elección, escogieron los coches de mas calidad. En definitiva, nuestra mente inconsciente es especialista en diferenciar los datos irrelevantes de los importantes, llegando a soluciones de mejor calidad, siempre que le demos el tiempo necesario.

Por lo tanto, un método para llegar a tomar mejores decisiones puede ser:

1. Obtener toda la información. Hemos de usar nuestra mente consciente para evaluar todos los hechos necesarios. Muchas veces podemos descartar cosas en esta fase, por ejemplo nunca nos compraremos un coche que no podemos pagar.

2. Sleep on it. Esto no ha de ser literalmente dormir, sino distraer nuestra mente consciente del problema para que nuestra mente inconsciente empiece a hacer su magia. Obviamente no podemos echarnos a dormir en medido de la jornada laboral, pero si podemos irnos a hacer footing en el descanso para comer o leer un rato, navegar por internet…

3. Verificar los hechos. La mente inconsciente puede procesar mucha mas información, pero no es tan precisa como la mente consciente. Por ejemplo, nuestra mente inconsciente jamás será capaz de resolver una raíz cuadrada. Una vez nuestra mente de fondo llegue a una conclusión, la hemos de evaluar conscientemente. ¿La decisión puede causar daño? ¿Hemos tenido en cuenta todos los hechos?

¿Qué os parece? ¿Habéis podido comprobar alguna vez este funcionamiento de la mente humana?

Esta entrada fue publicada en Consultoría informática, Consultoría SAP, Dirección de equipos, SAP, Varios. Guarda el enlace permanente.
Si te ha gustado...Compártelo!

3 respuestas a Lección dormida, lección aprendida

  1. Pingback: Lección dormida, lección aprendida « Tambuzi significa inteligencia en swahili

  2. Jose Carasa dijo:

    Yo a la hora de tomar decisiones sí que me gusta ‘reposarlo’ un poco, o más bien, desconectar y dejar trabajar al inconsciente.

    En concreto yo suelo salir a correr. Es más, en esos momentos en que no estoy concentrado en algo concreto (bastante tengo con seguir dando zancadas 😉 ) además de para tomar decisiones me suelen venir a la cabeza ideas que estaban dormidas o que había rumiado alguna vez y que en este momento tienen más sentido o se pueden poner en práctica.

    Un poco es esa línea Eduard Punset en su libro “El viaje a la felicidad” (http://www.eduardpunset.es/453/libros/el-viaje-a-la-felicidad) habla de la importancia de las emociones a la hora de la toma de decisiones. Muy resumido viene a decir que seríamos incapaces de tomar una decisión a partir de todos los datos recogidos conscientemente y que las emociones nos dan ese empujón, en un sentido u otro, necesario para no quedarnos bloqueados a la hora de tomar una decisión.

    • Jordi Fernandez dijo:

      Si, es otra manera. Al final de lo que se trata es de ocupar tu mente consciente en otra cosa, y dejar que la inconsciente vaya haciendo su trabajo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *